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domingo, 29 de marzo de 2009

LA MAFIA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN EN COLOMBIA

Entre el cómo es y cómo debería de ser la labor de los medios de comunicación en el mundo, y especialmente en Colombia, hay una gran y evidente diferencia donde es vulnerado el derecho a informar y ser informado.

¿Y LA LEY?
En la constitución política de Colombia, como principio fundamental se encuentra el artículo 20, donde se garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones, la de informar y recibir información veraz e imparcial, y la de fundar medios masivos de comunicación. Estos son libres y tienen responsabilidad social. Se garantiza el derecho a la rectificación en condiciones de equidad.

Pero en nuestro país, el infringir la ley más que un delito parece ser un deber. Las empresas periodísticas brindan información veraz e imparcial según les convenga a sus patrocinadores, tienen responsabilidad social, pero al momento de denunciar abusos del Estado hacia la sociedad, callan o prefieren no publicar la información para evitar lidiar con rectificaciones o denuncias.

“No habrá censura”, con esto finaliza el artículo 20 y a su vez la labor de los medios de comunicación en Colombia.

LA PERDIDA DEL RUMBO
Hace algunos años los medios de comunicación eran censurados por los narcotraficantes, con la muerte de sus periodistas, con atentados a sus sedes o con el retiro del apoyo económico, porque muchas de las empresas periodísticas de la época, y de hoy, son patrocinadas o sostenidas por la mafia.

Cuando un periodista decide publicar un hecho debe de pensar en sus fuentes informativas, en los dueños del medio para el que trabaja, en los anunciantes, en el público, en el Estado y en sí mismo. La información que presentará no podrá perjudicar a los que literalmente sostienen el medio, porque de otra forma estos retirarían su apoyo. ¿Qué le toca hacer?, no presentar todos los detalles del hecho, es decir, engañar al público.

¿Y AHORA QUÉ ?
Los medios masivos de Colombia cada vez más se alejan de la idea de servir al ciudadano y defender sus intereses frente a las actuaciones de un Estado, pues de alguna manera se han convertido en sus fichas de ajedrez, sirviéndoles a los grupos económicos que son quienes tienen la propiedad y control sobre la información y dejando de lado al público quien es realmente a deberían servir.

domingo, 1 de marzo de 2009

ENTRE SEÑAS, LETRAS Y BASTONES

La institución educativa Francisco Luis Hernández Betancur, más conocida como “Ciesor”, la única escuela en Medellín de su tipo, ubicada en campo Valdés, que lleva más de 80 años al servicio de las comunidades, es un colegio cuya enseñanza esta enfocada a sordos y a ciegos.

LA INTEGRACIÓN…


En el 2002, por la ley 115, ley general de educación, por la resolución de municipalización, “Ciesor” se convierte en una escuela municipal, pero para poder seguir en funcionamiento, el Colegio debía estar regido a ciertas condiciones.

Una de ellas era darle atención y brindar educación a 800 estudiantes como mínimo. Para la fecha sólo se contaba con 600 de ellos, faltaban 200 si querían seguir con el colegio, por lo que les tocó recoger a estudiantes regulares e integrarlos con los sordos y ciegos, todo esto para el 2006.

LAS CONSECUENCIAS…


El cambio trajo consigo algunas desventajas, por el problema que era dictar clases en un salón integrado, todo un caos, la indisciplina de los oyentes no dejaba a los profesores dar la clase.

Pero a su vez muchos aspectos positivos en cuanto a la inclusión de estas personas a la sociedad.

En “Ciesor”, los oyentes aprenden toda la movilidad de un ciego, de donde se les debe coger para desplazarlos, además de aprender a saludar a los sordos. Muchos oyentes saben el idioma de las señas, así se comunican con sus compañeros de clase.

En el caso de los sordos, ellos han aprendido a relacionarse con los demás compañeros que son regulares, porque por lo general los sordos se agrupan, intentan siempre andar juntos y el tema de la integración les ha permitido incluirse en círculos sociales diferentes al de ellos.

EL APOYO…


Los avances de estos niños son bastantes, la institución les ha ayudado mucho en este proceso, pero la presencia de los padres es poca por no decir que nula, la gran mayoría de los padres de familia de los niños sordos no saben el idioma de las señas. En la casa a los niños los aíslan, porque no tienen la forma de comunicarse con ellos, entonces los evaden o los ignoran, los castigan sin motivo alguno.


Hoy día este colegio que ya cuenta con 786 estudiantes: 402 sordos, 41 ciegos y 342 oyentes, 41 maestros todos licenciados en educación especial, cinco intérpretes y cinco modelos lingüísticos, busca mejores posibilidades para sus alumnos, pues el mañana es un día incierto para estos niños que día a día buscan una inclusión en la sociedad colombiana, esperando ser tratados como personas normales y luchando contra la adversidad.